lunes, 27 de febrero de 2012

101 Km. Solidarios


Héctor Moro, el lavianés incansable, del que ya escribí algo por aquí con motivo del "Do you want? .. you can!" "¡Si quiés, pues!", ha puesto en marcha otra iniciativa solidaria con el fin de recaudar fondos para la investigación en la lucha contra el cáncer. Con los "101 Km Solidarios", que se celebrarán el futuro 3 de junio, se propone recorrer en un máximo de doce horas la distancia que separa Laviana de Covadonga, con el ascenso al Lago Ercina y posterior descenso hasta la Cueva.

Para la recaudación de los donativos que se entregarán de forma íntegra al IUOPA (Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias), cada kilómetro se venderá a un precio de salida de 5€, pudiendo cada cuál comprar los kilómetros que quiera y pagarlos al precio que crea conveniente, siempre que sea igual o superior a los 5€ fijados.

A su vez, se habilitará el "Km 0" en el que se pueden hacer donativos de cualquier cuantía, así como aportaciones en el caso de completarse los 101 Km que componen la ruta.

¡¡Suerte, Héctor!!

viernes, 17 de febrero de 2012

Peña Rueda por Lindes

Los pronósticos meteorológicos para la semana no prometían grandes días, pero como tampoco se puede esperar eternamente, probamos a ver que tal estaba el tiempo por las alturas y nos fuimos hasta Lindes con la intención de subir a Peña Rueda. Día gris desde el principio que sólo nos permitió ver el azul del cielo durante un breve instante en el que "regalo de Dios" nos permitió contemplar su cima.

Dejando atrás Cortes, la aldea quirosana donde nació S. Melchor de Quirós, nos acercamos hasta Lindes. Delante de su pequeña iglesia dejamos el coche e iniciamos la ruta, el camino que al principio era claro, se intuye a medida que ganamos altura y más tarde se adivina.


Desde delante de la iglesia ya se ve un indicador, no hay más que seguir el camino.

Que nos hace ir ganando altura sobre Lindes.

Hasta que se encuentra esta bifurcación. A la izquierda hacia los Puertos de Agüeria, a la derecha hacia Peña Rueda.

La nieve convirtiendo los arbustos en plantaciones de algodón.

Tras la portilla un pequeño bosque de cuento.


Y la majada de Manín con su cabaña. Nevaba a ratos y la visibilidad a partir de aquí y a medida que se ganaba altura era escasa.

La nieve que se deslizó del alar izquierdo adquirió esa curiosa forma.

Después de pasar la majada de Manín el camino sigue progresando por la derecha a media ladera hasta que el valle se cierra y se gira a la derecha, es la salida en fuerte ascenso hacia el Cuchillar de Rueda.


Sólo en un pequeño momento durante esa parte del ascenso se abrió el cielo para que pudiéramos ver Peña Rueda, después se cerró y mucho.

De hecho se cerró tanto, que en la progresión por el Cuchillar era totalmente nula, las condiciones de la nieve tampoco ayudaban nada, a veces estaba tan blanda que te enterrabas hasta con las raquetas haciendo casi imposible remontar y si te aproximabas a la norte la nieve venteada estaba peligrosa sin crampones, así que en cota de 1900 dimos la vuelta siguiendo nuestras propias huellas.


De vuelta a la majada de Manín salimos de las nubes.

Y tras una pequeña parada para aligerar las mochilas mientras trapeaba...

llegamos de nuevo a Lindes.

jueves, 16 de febrero de 2012

miércoles, 8 de febrero de 2012

Seppuku


No entiendo el mecanismo por el cual, recuerdos vagos, imágenes difusas, asaltan la mente. Ni por qué se guardan, ni por qué afloran.

En la mañana del año nuevo

recuerdo los hechos

de la época de los dioses.

Imágenes que os ahorraré en las que Yukio Mishima escenificaba su propia muerte.

Seppuku es el término japones empleado para designar un suicidio ritual por desentrañamiento. Se conoce también en occidente como Hara-kiri (Literalmente abrirse las entrañas)

Para los samurais, la muerte significaba un asunto de honor, y la muerte por vejez o por causas naturales, no era algo deseable ya que una muerte noble, temprana y violenta era un signo de predilección de los dioses, expresando el ideal de"Vivir bellamente y morir de manera hermosa". De allí la adopción de la flor del cerezo como emblema del Samurái: bello y efímero.

El seppuku era una parte clave del código Samurái.

En el rito del seppuku, el samurái se colocaba de rodillas y hundía una espada corta (wakizashi o tanto) por el lado izquierdo del vientre, continuaba el corte hacia la derecha, volvía al centro y efectuaba un giro para ascender en la trayectoria del corte, hasta el esternón. Como curiosidad, el samurai que efectuaba el sepukku tenía que sostener el arma usando un paño para no salpicarse las manos, ya que morir con las manos manchadas de sangre constituía una deshonra. Mientras el guerrero efectuaba el sepukku, un compañero se mantenía a su lado de pie, y si veía a este sufrir demasiado le cortaba la cabeza.

El sepukku había sido abolido como práctica a finales de 1880 y sus últimas expresiones se vieron en el contexto de la derrota durante la Segunda Guerra Mundial, donde fue realizado por más de quinientos soldados y oficiales "responsabilizándose de la derrota".

Debilidad por Meiko Kaji

miércoles, 1 de febrero de 2012

Viajes con Heródoto


Viajes con Heródoto es el título de un libro del periodista y escritor polaco, ya fallecido, Ryszard Kapuscinski. Es un libro difícil de clasificar porque mezcla anécdotas de su experiencia personal como corresponsal en distintos países con pasajes de la Historia de Heródoto. Aunque lo leí hace tiempo hay algo que quiero compartir.

Segunda Guerra Médica, el rey de Persia, Jerjes, se dirige con su poderoso ejército* contra Grecia y Esparta.

Durante todo el tiempo acompaña a Jerjes la sensación de incertidumbre. Este gusano no para de corroerlo. Lo oculta bajo actitudes cargadas de altivez y soberbia. Para sentirse más afianzado, interiormente fortalecido y seguro de su poderío, organiza revistas de las tropas, tanto terrestres como navales. La visión de tamaña mole debe dejar patidifuso, quitar el aliento. El número de flechas disparadas al mismo tiempo de todos los arcos es tan desmesurado que tapa el sol. El número de navíos es incalculable, hay tantos que no se ve el agua de la bahía: Estando ya Jerjes en Ábidos, quiso ver reunido a todo su ejército. Habían levantado los abidenos encima de un cerro, conforme a la orden que les había dado, un trono primorosamente hecho de mármol blanco. Sentado en él, Jerjes estaba estaba contemplando todo su ejército de mar y tierra esparcido por aquella playa. Este espectáculo despertó en él la curiosidad de ver un remedo de batalla naval.(...) Una vez celebrado el mismo, quedó el rey muy complacido, tanto por el simulacro como por la vista de la armada. Viendo Jerjes todo el Helesponto cubierto de naves, y llenas asimismo de hombres todas las campiñas de los abidenos, primero se tuvo por el mortal más feliz y de tal se alabó, pero poco después prorrumpió en llanto.

¿El rey llora?

Su tío Artábano, al verlo deshecho en lágrimas, dirige a Jerjes estas palabras: "Majestad, ¿qué novedad es esta? ¡Poco ha feliz en vuestra opinión, al presente lloraís!". "No lo admires- replicole Jerjes-, pues al contemplar mi armada me ha sobrecogido un afecto de tristeza, doliéndome de lo breve que es la vida de los mortales, y pensando que en tanta muchedumbre de gente ni uno solo quedará al cabo de cien años"

Y eso es lo que debemos recordar, que no somos eternos, que nadie lo es, que de los cerca de 7.000 millones de habitantes que hay en la Tierra ninguno estará vivo dentro de ciento cincuenta años... y que las guerras no tienen sentido, y que el hambre no tiene sentido y que el sufrimiento no tiene sentido, el MAL no lo tiene. Para el poco tiempo que estamos aquí que pena que no seamos capaces de hacernos la vida más fácil los unos a los otros. Carpe diem.

*Aunque las crónicas hablaban de 500.000 hombres no se cree que pudieran ser más de 250.000.

Otras cosas

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