miércoles, 30 de enero de 2013

Cuando el árbol grito: ¡Alto!



Leavin' on your mind- Patsy Cline

Es tan difícil tratar de explicar lo irracional sin que te tomen por loco que no voy a tratar de convencerte, simplemente te diré que el árbol me habló. No, no le escuché como te escucho a ti, pero de alguna forma lo escuché. Las dos veces que me encontré frente a él me ordenó que me detuviese ahí donde estaba, y las dos lo hice, también aproveché para sacarle una foto aun a sabiendas de que no me creerías cuando te lo contase. Estoy seguro que de mil veces que hubiese pasado otras mil me habría dicho lo mismo, pero no te creas que es sólo a mi, se lo dice a todos. Sus estirados hermanos cuentan que desde pequeño era muy presumido y uno, con pinta de envidioso, me susurró moviendo las hojas que está así porque un día se lanzó a correr ladera abajo y al frenar la inercia le hizo quedar algo inclinado.

¿Te parece extraño lo que te cuento? Pues no es nada comparado con la magia del bosque.


Esta haya la encontrarás en el camino de Lindes hacia Peña Rueda, en el pequeño bosque que hay antes de salir a la majada de Manín. Estoy seguro que pararás, si no lo has hecho ya, y le harás una foto.

domingo, 27 de enero de 2013

¿Muerte natural?

¡Muerte natural! ¡Quién lo diría! El chico de la limpieza se lo encontró en el estudio con la cabeza destrozada y la sangre y los sesos esparcidos por toda la habitación. La policía no encontró ningún arma y cuando todo el mundo pensaba que se trataba de un asesinato, el forense lo resolvió de un plumazo.

La autopsia fue determinante, el estudio de los huesos del cráneo evidenció que no había señal alguna de haber sufrido impacto exterior, simplemente su cerebro había explotado. Causa oficial de la muerte: exceso de conocimientos. Así murió aquel hombre desconocido de voz tan familiar, el doblador de documentales.

jueves, 24 de enero de 2013

¡Oh, luna!


¡Oh, luna! 
Cuadro perfecto de tantas noches.
Quién se atreviera a caminar sobre tus aguas
de olas eternas y vagabundas
sin romper el hipnótico hechizo
 de tu blanca estela.



Si no quieres escuchar Moon river no le des al play.

lunes, 21 de enero de 2013

Un trabajo perfecto

Culto, inteligente, educado y bien parecido, a algunos vecinos les parecía increible que alguien así se ofreciese para ser portero de una comunidad, pero para él era el trabajo perfecto.
Otra noche de invierno bajó al sótano, abrió la puerta de la caldera y arrojó en su interior un cadáver más.

viernes, 18 de enero de 2013

El gato negro

Después de leer a Poe no supo distinguir el llanto del niño del maullido del gato, puso en práctica su remedio infalible para miedos nocturnos y escondió la cabeza bajo las sábanas.

miércoles, 16 de enero de 2013

lunes, 14 de enero de 2013

Menos mal que estoy ágil

El martes pasado en una solitaria salida en bicicleta como tantas otras en las que salgo a buscar aire limpio por los hermosos entornos de mi ciudad, sufrí una caída. Había cambiado las pastillas de freno de la bici el día anterior, una operación habitual de mantenimiento que a la vista del resultado no resultó como siempre. En la primera bajada en la que tuve que hacer uso de ellos no me respondieron y la bicicleta fue cogiendo velocidad, apreté las manetas repetidas veces en un vano intento porque los hidraúlicos adquirieran presión y me fui desviando hacia la izquierda buscando el talud de la pista. Apenas había podido aminorar un poco mi inercia cuando la rueda delantera impactó de golpe en una piedra haciéndome salir despedido por encima de la bici para aterrizar sobre mi espalda. Bueno, el resultado de aquella mañana fue la fractura de las apófisis transversas de tres vértebras. Cómo podía haber sido mucho peor (seguramente también mejor), me quedo satisfecho con ese final y esperando a que la madre naturaleza haga su trabajo y los huesecillos suelden a base de reposo. 

Hace ya muchos años, un fontanero apodado "el Chato", que tenía su pequeño almacén frente a la casa de mis padres, se encontraba en nuestro modesto hogar reparando la fuga de la cisterna del W.C. cuando oímos un estruendo procedente del cuarto de baño. La cisterna no era como las de ahora que van adosadas al inodoro, si no que se encontraba antiestéticamente elevada como era común entonces. El hombre, que la intentaba arreglar en precario equilibrio, acabó cayendo agarrado a la misma quedando encajado en la bañera, no mayor que un plato de ducha, con la cisterna encima y completamente empapado. Cuando acudimos en su auxilio (os podéis imaginar el cuadro), y le preguntamos si estaba bien, el contestó: "sí, menos mal que estoy ágil, si le llega a pasar a otro se mata". Tuvimos que salir de allí del ataque de risa que nos entró y todavía me rio al recordarlo.

Del Chato me acordé aquella tarde porque pensé lo mismo que él, consuelo de tontos.

Otras cosas

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