R.E.M-Everybody hurts
martes, 7 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
La importancia de los comentarios
Viene del anterior.
Fui muy confiado, debí imaginármelo, debí sospechar que alguien con tanto poder como para controlar el tiempo tendría también otros poderes, debí preveer que no se iba a quedar impasible ante la traición y la revelación de su malas artes.
No le importó cargar de golpe sobre sus hombros con el tiempo acumulado por las lentas manecillas del reloj de cuco, lo estrelló contra el suelo y no tuvo piedad del pajarito cuando sobresaltado por el terremoto se asomó en un desesperado intento por pedir auxilio, lo último que vio fue la suela del zapato que le aplastó contra el piso. En mi caso las consecuencias fueron, digamos... más sutiles.
No fui consciente de que algo fuera mal hasta el día siguiente, cuando sentado delante del ordenador me dispuse a escribir y me encontré con una fuerza invisible que impedía que mis manos se posaran sobre el teclado. Aunque lo intenté en días sucesivos siempre obtuve el mismo resultado y así, hasta hoy. Analizando el caso creo que ya se lo que ha pasado, creo que lo que hizo que se rompiera el encantamiento fue el comentario de Patty, así que ya veis hasta que punto puede ser importante que dejéis vuestras huellas cuando pasáis por sitios como este, sin saberlo podéis estar combatiendo contra poderosos hechiceros, como Raistlin, el gran mago de túnica negra y pupilas con forma de relojes de arena.
No le importó cargar de golpe sobre sus hombros con el tiempo acumulado por las lentas manecillas del reloj de cuco, lo estrelló contra el suelo y no tuvo piedad del pajarito cuando sobresaltado por el terremoto se asomó en un desesperado intento por pedir auxilio, lo último que vio fue la suela del zapato que le aplastó contra el piso. En mi caso las consecuencias fueron, digamos... más sutiles.
No fui consciente de que algo fuera mal hasta el día siguiente, cuando sentado delante del ordenador me dispuse a escribir y me encontré con una fuerza invisible que impedía que mis manos se posaran sobre el teclado. Aunque lo intenté en días sucesivos siempre obtuve el mismo resultado y así, hasta hoy. Analizando el caso creo que ya se lo que ha pasado, creo que lo que hizo que se rompiera el encantamiento fue el comentario de Patty, así que ya veis hasta que punto puede ser importante que dejéis vuestras huellas cuando pasáis por sitios como este, sin saberlo podéis estar combatiendo contra poderosos hechiceros, como Raistlin, el gran mago de túnica negra y pupilas con forma de relojes de arena.
miércoles, 1 de junio de 2011
Un ladrón especial
Nadie que lo hubiese visto se hubiera podido creer que el hombre que estaba tras aquella mesa soplando la vela del pastel estuviera celebrando su ciento cincuenta cumpleaños, en verdad, aparentaba tener muchos menos. Sentado en una envejecida silla de despacho, el hombre retiró el plato después de probar un poco de la tarta y siguió contando los montoncitos de monedas de oro. La estancia estaba como siempre, a oscuras, pero el oro resplandecía a la luz de las velas, lo mismo que los relojes que poblaban las paredes. Si, las paredes del austero salón estaban cubiertas de relojes, pero también el aparador, las vitrinas y las mesitas, todo estaba lleno de relojes. La casa entera lo estaba, relojes de todos los tamaños, formas y colores, que marcaban horas distintas y que se movían muy muy despacio, relojes en los que las horas no tenían sesenta minutos sino muchos más, y no, no era por falta de cuerda, en ellos residía el secreto de la juventud de aquel "viejo". Desde que de pequeño había oído que el tiempo era oro, aquella pequeña frase se convirtió en una obsesión, "el tiempo es oro, el tiempo es oro, el tiempo es oro..." repetía sin parar. En capturarlo centró todos sus esfuerzos, y lo logró si, aunque sólo él sabe el como, sólo él, que guarda su secreto como el más valioso de los tesoros. Todo lo que yo te puedo decir lo sé por la confidencia de un pajarito que se asoma varias veces al día cuando canta las medias y las en punto, sí, el cuco me lo ha contado, es por eso que cuando siento que el tiempo se me va, me acuerdo de él, sé que me lo está robando ese ladrón, el ladrón del tiempo.
martes, 31 de mayo de 2011
Tengo envidia del cantante de tangos
lunes, 30 de mayo de 2011
Pasaporte a la inmortalidad
La vio avanzar lentamente asiéndose retorcida como el tronco de una vid a la barandilla que le servía de apoyo, detrás otra mujer la escoltaba acompañando cada uno de sus pequeños pasos con un impulso a la silla de ruedas. Cuántos grandes esfuerzos, cuántos minúsculos progresos en un intento inútil por retrasar lo inevitable. Todo hubiera sido muy distinto si aquel lejano día en que celebró su décimo octavo cumpleaños no hubiese rechazado la invitación a prolongar la noche que le hizo aquel joven elegante de rostro pálido como la luna que hoy la contemplaba sentado en el banco aprovechándose del débil sol de invierno. Ella siempre ignoró que con aquella negativa perdió la oportunidad de hacerse con un pasaporte hacia la inmortalidad.
viernes, 27 de mayo de 2011
Planes no tan viejos y nuevos planes
Sí, planes no tan viejos. Hace tan solo unos meses, este invierno pasado, dando un paseo junto al mar un encuentro casual me trajo una agradable sorpresa: una invitación especial. Diría más, irrechazable, se me invitaba a compartir una pequeña aventura por paisajes exóticos, una aventura deportiva, con buena compañía garantizada y bajo coste. Se trataba de pasar una semana en Marruecos recorriendo en bici la cordillera del Atlas y destinando un par de días para, haciendo trekking, subir el Toubkal, la montaña mas alta de la cordillera. Aunque no era ningún secreto no quise desvelar el proyecto en el blog por aquello de la mala suerte y que es mejor esperar hasta el final para ver si los planes se cumplen, pero como lamentablemente este año ya no podrá ser por causas que me son ajenas -bajas de última hora y la inestabilidad del norte de África hacen que el proyecto tenga que posponerse-, otras propuestas parecen haber alcanzado el consenso necesario para llevarlas a cabo y rellenar esa semana destinada al sudor, la camaradería y los bonitos paisajes. Una llamada de teléfono terminó por convencerme ayer para subirme a ese carro, así que si no surgen contratiempos me veo dando pedales y arrastrando mi bicicleta en compañía de otros tres penitentes, por las montañas de mi querida Asturias y algunas otras de las vecinas provincias de León y Cantabria, en poco más de un mes. Siete días para ir de Potes a Somiedo, nuestra Transcantábrica.
Ya está Jose, cuenta conmigo.
Ya está Jose, cuenta conmigo.
miércoles, 25 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
A mi querido Vincent
Había algo flotando en el ambiente, algo distinto, algo extraño, no sabría decir exactamente el qué. Seguramente no era una cosa sola sino la suma de varias, lo presentía a medida que avanzaba por la estancia vacía. El suelo y las paredes eran de aséptico mármol negro, lúgubre como un cementerio. Detrás del mostrador del mismo mármol de panteón, la mirada fija del funcionario me atravesaba ausente por encima de las gafas de pasta. No me extrañó que no me contestara cuando le di los buenos días, porque supuse que sus oídos se habrían acostumbrado a hacer de filtro de palabras vanas, tampoco me sorprendió que aguantase impertérrito mi soliloquio de Segismundo durante quince minutos en busca de una hoja de reclamaciones que no me extendió, porque pensé que estaría harto de escuchar problemas de todo tipo de personas que a él ni le van ni le vienen, pero cuando giré y vi el pedestal de la bella Juana de Arco, lo entendí todo, en aquel museo todo era de cera.
viernes, 20 de mayo de 2011
Dentro del laberinto
jueves, 19 de mayo de 2011
Trust in me
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