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martes, 26 de mayo de 2009

Con ojos de niño

Todo se ve distinto con ojos de niño. Cuando le confesé a Adrián mas por vergüenza que por otra cosa que los Reyes Magos eran los padres, él me preguntó: entonces, el ratoncito Pérez ¿también es mentira?. Eso ocurre porque los ojos cuando somos niños son más pequeños y nos hacen ver las cosas distintas. Por ejemplo: cuando eres niño los números de la pizarra se nos aparecen como monstruos aunque de mayores ya no nos demos cuenta ni lo queramos recordar.
También ocurre que como los ojos del niño son más pequeños todo alrededor se ve más grande y eso se nota no sólo en lo físico. También el tiempo es más grande. Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que los profesores que parecían tan mayores no lo eran tanto y en que los veranos parecían no tener fin.
Cuando era pequeño ver ganar al Sporting era algo increíble, los jugadores eran Dioses y cuando ibas a jugar a Mareo si alguno de ellos bajaba a verte al vestuario era como si a tu padre le tocase la lotería.
Sin ojos de niño hace unas jornadas presencié el Sporting- Valencia, los jugadores ya no eran tan mayores, ni eran Dioses, mas bien deberían agradecer a estos el haber podido llegar a jugar en primera división con tan limitados recursos. Como decía, estaba en el campo y no sentía nada, la gente gritaba, insultaba al árbitro, animaba a los suyos y yo estaba como en una nube. Los sonidos flotaban y los oía lejanos y atemperados como si me encontrara en la distancia. De alguna forma estaba en la distancia, estaba en la distancia del tiempo la que me separaba de mis ojos de niño.

martes, 28 de abril de 2009

Cruce de caminos

Tiempo.
Alrededor de 1840 mis tata-tatarabuelos Alejandro Canal y María Rubiera ya debían de corretear por Lavandera y Caldones y no sé si es la memoria genética la que hace que bien andando o en bicicleta sea yo el que corretee ahora por esos lugares.
Tiempo-espacio.
El ciclista Chechu Rubiera ¿Quien sabe si somos parientes lejanos? se me apareció un día como si fuera un ángel para arreglarme un pinchazo después de que al bajar por una caleya llena de cotolles, por el monte de Muñó, dejara las ruedas de la bici como dos chumberas. Guardo esa cámara como una reliquia.
Espacio.
Hace cosa de un mes saliendo con Jose del bosque de Muñó en dirección a Les Cabañes vimos aparecer entre el orbayu la silueta de un Llanero Solitario, era otro Jose, Bluetomate, que iba hasta casa de Chechu.
Todos los caminos se cruzan o en el tiempo o en el espacio.

Otras cosas

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