Con los cientos de fotos que acumulamos en la transcantábrica tendríamos material suficiente para hacer una exposición. A Jose y a mi nos gusta mucho ésta en la que Javi como un auténtico "seal" se dispone a perderse entre la niebla con la bici sobre su cabeza.
jueves, 18 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
A la FIDMA gratis
Hoy que se celebra el día del medio ambiente en la Feria Internacional de Muestras de Asturias, la entrada te costará 0 euros si vas en bicicleta. El recinto dispondrá de un aparcamiento vigilado para ellas. ¡Ves como hay que moverse en bici!
Un clásico: Raindrops keep falling on my head - B. J. Thomas.
Espero que no sea así, no me apetece sentir hoy las gotas de lluvia sobre mi cabeza.
lunes, 15 de agosto de 2011
Cubillas de Arbas - Puebla de Lillo. 5ª Etapa Transcantábrica.
Después de la paliza del día anterior hubo que replantear sobre el mapa la etapa hasta Puebla de Lillo, fue una jornada de recuperación en la que rodamos la mayor parte del tiempo por carretera y a ritmo tranquilo.
Desde Cubillas de Arbas cubrimos sin problemas la distancia que nos separaba de Villamanín. A falta de tiendas de bicicletas, la solución pasaba por encontrar una gasolinera y comprar un bote de aceite mineral para rellenar el circuito, pero la de Villamanín estaba abandonada. Con fortuna todo se solucionó en un taller mecánico cercano, el taller de Miguel, donde in extremis apareció una lata con un resto de "mineral oil". Milagro y suerte de tener unos compañeros preparados. Carlos y Javi me pusieron de nuevo el freno en funcionamiento para que no tuviera ya disculpa ninguna.
Más adelante nos salimos del rio en dirección a Arintero, paramos a comer en su iglesia el medio bocadillo, seguimos ya por una pista ascendente hasta un alto desde el que nos asomamos al embalse del Porma y descendimos a Rucayo.
Total: 68 kms y 1900 m. de desnivel.
jueves, 11 de agosto de 2011
Pandébano- Urriellu-Collada Bonita-Moñetas
Invernales del Texu-Collado de Pandébano-Refugio de Urriellu- Collada Bonita- Cuchallón de Villasobrada-Lago de Las Moñetas- Vegas del Toro- Invernales del Texu. 9 horas en total, para esta bonita ruta circular.
El lunes tocó dar una vuelta por Picos, así que madrugando un poco ponemos rumbo a Sotres. A las nueve y media de la mañana y con el coche estacionado en las proximidades de los Invernales del Texu nos pusimos en camino hacia el Collado de Pandébano. La mañana se presentaba soleada y fría, ideal para caminar.
Al llegar a Pandébano las nubes, demasiado bajas, impedían ver los Albos y el Neverón; el Urriellu, sin embargo, se alzaba como siempre majestuoso.
En las Traviesas la niebla nos privaba ya de las vistas, pero la dejamos atrás en cuanto alcanzamos el refugio.
Una pequeña parada para reponer fuerzas y cogemos el sendero que nos lleva a la canal de la Celada.

Era la una de la tarde cuando nos volvimos a meter entre la niebla para ascender por la canal. Si en la ruta hasta el Urriellu no falta nunca compañía, en la Celada no es lo mismo, sólo vimos un trío de alpinistas que se cruzaron con nosotros en su bajada. Cuando salimos de la canal las nubes se habían quedado abajo definitivamente y la cara menos conocida del Naranjo se alzaba como una gigantesca mole ante nuestros ojos. El día seguía fresco y el cielo de un azul espectacular.
y seguimos subiendo hasta alcanzar la collada de la Celada.
Dejamos atrás un mar de nubes
y nos hicimos unas fotos delante de la sur.
Desde la Collada de la Celada ya vemos el sendero que nos lleva a nuestro objetivo, Collada Bonita. Un pasito para adelante y medio para atrás, eso es lo que tiene esa subida si no te tiras a la pared en cuanto puedes para lograr un agarre.
Los esfuerzos valen la pena y tienen su recompensa.
y disparamos nuestras cámaras a destajo.
En la bajada por la otra vertiente nos esperaba el Cuchallón de Villasobrada...
y otra perspectiva de Collada Bonita, la Aguja de los Martinez y a la derecha Torre del Oso.
El Cuchallón agrandando su volumen.
Tras la parada de la comida iniciamos el descenso, los jitos nos fueron guiando en toda la bajada.
La vista conocida del paredón del Albo que cierra el Lago de Las Moñetas hace que nos desviemos a la derecha para visitarlo. Después de hacer unas fotos desde arriba, bajamos la pequeña canal para verlo más de cerca.

Ya sólo quedaba seguir el camino de Las Moñetas hasta las Vegas del Toro.
Desde aquí ya se vislumbraba la pista en el fondo del valle.
Sólo quedaba continuar por la pista media hora hasta el coche.
Las cabañas de las Vegas del Toro.
Al llegar a Pandébano las nubes, demasiado bajas, impedían ver los Albos y el Neverón; el Urriellu, sin embargo, se alzaba como siempre majestuoso.
En las Traviesas la niebla nos privaba ya de las vistas, pero la dejamos atrás en cuanto alcanzamos el refugio.
Una pequeña parada para reponer fuerzas y cogemos el sendero que nos lleva a la canal de la Celada. 
Era la una de la tarde cuando nos volvimos a meter entre la niebla para ascender por la canal. Si en la ruta hasta el Urriellu no falta nunca compañía, en la Celada no es lo mismo, sólo vimos un trío de alpinistas que se cruzaron con nosotros en su bajada. Cuando salimos de la canal las nubes se habían quedado abajo definitivamente y la cara menos conocida del Naranjo se alzaba como una gigantesca mole ante nuestros ojos. El día seguía fresco y el cielo de un azul espectacular.
y seguimos subiendo hasta alcanzar la collada de la Celada.
Dejamos atrás un mar de nubes
y nos hicimos unas fotos delante de la sur.
Los esfuerzos valen la pena y tienen su recompensa.
En la bajada por la otra vertiente nos esperaba el Cuchallón de Villasobrada...
y otra perspectiva de Collada Bonita, la Aguja de los Martinez y a la derecha Torre del Oso.
El Cuchallón agrandando su volumen.
Tras la parada de la comida iniciamos el descenso, los jitos nos fueron guiando en toda la bajada.
La vista conocida del paredón del Albo que cierra el Lago de Las Moñetas hace que nos desviemos a la derecha para visitarlo. Después de hacer unas fotos desde arriba, bajamos la pequeña canal para verlo más de cerca. 
Ya sólo quedaba seguir el camino de Las Moñetas hasta las Vegas del Toro.
Desde aquí ya se vislumbraba la pista en el fondo del valle.
Sólo quedaba continuar por la pista media hora hasta el coche.
Las cabañas de las Vegas del Toro. Por si le sirven a alguien, los tiempos fueron estos. A las 9'30 salida de los Invernales del Texu. 10'30 subiendo Pandébano. A las 13'00, tras un alto en el refugio de Urriellu para descansar un poco, cogemos el sendero de la Celada. A las 15'00 ya habíamos acabado de comer a los pies del Cuchallón de Villasobrada y reemprendíamos la marcha. A las 17'00 nos despedíamos del lago de las Moñetas y a las 18'00 atravesábamos las Vegas del Toro o de Sotres. A las 18'30 finalizamos en el punto de partida.
martes, 9 de agosto de 2011
Saliencia-Cubillas de Arbas. 4ª Etapa Transcantábrica. El fogonazo.
Desde que empezamos esta pequeña aventura Javi nos iba advirtiendo de que un día habría un fogonazo, sabía que un día se torcería y que ese día echaríamos el resto, ese día fue éste. El final de etapa estaba previsto en el Brañillín, Puerto de Pajares, pero acabamos en Cubillas de Arbas.
Nos despedimos de Jose que nos atendió estupendamente en las horas que pasamos en el albergue que regenta en Saliencia y empezamos la jornada.
La siguiente despedida fue inmediata, Chema que nos acompañó las tres primeras etapas se volvía a Gijón. Como está como un cañón, lo hizo dando pedales hasta que llegó a su casa. El resto: Jose, Javi, Carlos y un servidor ascendíamos en un día de sol prometedor hasta el Alto de la Farrapona.
Descendimos por la pista que lleva a Torrestío y como no llevábamos apenas comida entramos en el único bar del pueblo, donde nos aprovisionamos un poco. De este bar ya hablé hace unos días, era el bar de Bonnie, sí ¿no te suena Bonnie & Clyde? pues la misma que viste y calza, si creías que la habían acribillado a balazos, te equivocas, está vivita y atracando.
Como siempre te dicen que cuando te atracan lo mejor es no oponer resistencia, le entregamos el dinero y nos fuimos corriendo. A la salida del pueblo, con las Ubiñas frente a nosotros, cogemos una pista que nos lleva pasando por Genestosa a San Emiliano.
En San Emiliano nos detuvimos a comer. El día, salvo por el robo, estaba resultando bien. Un biker afilado como un cuchillo, que preparaba su bicicleta mientras comíamos, nos acompañó en nuestra subida por Pinos hasta Casa Mieres. Como la teoría de los seis grados de separación es bastante cierta y al menos había un conocido por el medio, nos emplazamos a dar recuerdos de su parte, así supimos que estábamos ante Miguel Angel Yagüe (Miguel "el viajero"), bonito alias.
Parecía que el track del gps que nos habían pasado lo habían hecho colgándolo del cencerro de una vaca y por si no fuera bastante, la niebla hacía acto de presencia. Conseguimos salir de allí, como nos había pasado ya anteriormente, siguiendo el curso de un arroyo que nos llevó a una pista, la cual seguimos hasta salir delante del tunel del Negrón, eso sí, por la parte leonesa.
Después de pasar por debajo de la autopista y ver que la salida desde donde estábamos no era posible retornamos al otro lado y cogimos una pista que va por encima del tunel. La pista no fue infinita, mientras arrastrábamos nuestras bicicletas viendo como el sol estaba cada vez más bajo, llegamos a su final al pie de la cabaña de un pastor que recogía sus ovejas.
La verdad es que se hizo muy duro remontar aquello cargando con la bicicleta, los portabultos y la mochila, hubo sitios en los que se subía igual que se suben los pesos por una escalera: un pasito y a tirar de la bici para arriba, otro pasito y lo mismo. Y así, sin aire y con las fuerzas justas llegamos hasta el alto para asomarnos entre las sombras a un profundo valle justo por detrás de las peñas de Las Tres Marías.
En la bajada encontramos la cabaña de la que nos había hablado el pastor justo en el momento en que la noche se cernió sobre nosotros, junto a ella pasaba una pista que tras un breve intercambio de pareceres decidimos seguir hasta el pueblo más cercano. Fue el único día que tuvimos que utilizar los frontales pero vinieron muy bien para guiarnos en parejas hasta Casares de Arbas, de allí aún tuvimos que seguir un par de kilómetros más hasta Cubillas de Arbas en busca de alojamiento. In extremis nos lo facilitaron, además de una cena que nos supo a gloria y un trato de lo más amable en el muy recomendable alojamiento rural Río Viejo.
Después del fogonazo hubo que replantear la etapa del día siguiente.
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