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viernes, 2 de septiembre de 2011

La Dama de Arintero

Atravesando Arintero

Habíamos dejado atrás el cauce del río Curueño, el sol apretaba y la carretera picaba para arriba mientras pedaleábamos en dirección a Arintero, allí comimos bajo los pórticos de su iglesia.

Arintero, pese a ser un pueblo pequeño del norte de León perteneciente al municipio de Valdelugueros, en La Vecilla, cuenta con una gran historia, la de su valiente Dama.

Lo que vas a leer a continuación no es de mi cosecha, es una mezcla de lo está extraído del blog Rincón x Rincón: León y de una semblanza con mucho rigor histórico del General Joaquín de Sotto Montes que he encontrado en la red. La Dama de Arinteros por Joaquín de Sotto Montes.

A mediados del siglo XV surge la historia, leyenda -para muchos-, de esta joven nacida en Arintero.

A la muerte de Enrique IV, y al no dejar éste descendiente legítimo ni heredero directo sube al trono su hermana Isabel "La Católica" en detrimento de su supuesta hija legítima Juana "La Beltraneja"

Algunas de las más importantes familias nobles castellanas pugnaban desde hacía siglos por acrecentar su poder a costa de la monarquía. En este caso la pugna era entre Portugal y Castilla.

Alfonso V, rey de Portugal, tío y más tarde marido de Juana "La Beltraneja", acude en su auxilio. Por su parte, los recién casados Isabel y Fernando, empiezan a enviar mensajeros llamando a las armas a los vasallos leales que salvo excepciones procedían de los ámbitos leoneses y castellanos.

Uno de ellos llegó a Arintero, pequeño pueblo de la montaña leonesa, con el mandato real de que cada casa aportase un guerrero para la contienda.

Juana, una de las siete hijas que tenía el Conde García, hombre de gran honor y lealtad al trono, fue la encargada de comunicar las órdenes del heraldo en su casa.

El Conde ya era mayor para acudir a esta llamada y sólo tenía hijas, ningún varón, por lo que se veía imposibilitado de cumplir con la petición de los monarcas. Pero Juana, viendo la pena de su padre, empezó a urdir el plan de ser ella quien fuese en su representación. Éste, al principio, se opuso; pero Juana consiguió convencerle.

Durante dos meses practicó con su ayuda, quien la instruyó en el manejo de las armas, a soportar el peso de la armadura y dominar la yegua que llevaría.

Ahora había que dar aspecto de varón a la pequeña Juana. Se cree que fue su propia madre quien cortó su larga cabellera rubia, completando la transformación que la convertiría en el caballero Diego Oliveros.

En Febrero del año 1476 se inició el asalto a la ciudad de Zamora y al final de la jornada consiguieron hacerse con el control de una de las puertas principales, permitiendo el paso de las tropas reales.

Conseguida esta victoria, siguieron camino hasta Toro (Zamora), donde el rey de Portugal esperaba con sus huestes. El día 1 de marzo de 1.476, en Peleagonzalo, muy cerca de Toro, se produce la batalla final, sangrienta, con miles de soldados muertos y heridos; entre ellos nuestro 'valiente caballero', quien siempre destacó por su valentía ocupando las primeras filas en los combates.

Existe una anécdota en la que se afirma que cuando Juana de Arinteros luchaba con todo su vigor y arrojo, al tirar una lanza al enemigo que tenía en frente, debido al impulso se le soltó un lazo de la cota o jubón que vestía dejando al descubierto su blanco pecho femenino y siendo identificada como hembra por los guerreros que combatían en su inmediación comenzaron a gritar para dejarse oir entre el fragor de la batalla: ¡Mujer hay en las hueste!

Ante el revuelo, enterado el Rey Fernando exige una explicación. Ella se identifica y él la felicita por su valentía, concediéndole, entre otros, los siguientes beneficios:

-Que en lo sucesivo, el lugar de Arinteros debía ser conocido como el "solar de Hijosdalgo notorios."

-Que todos los de dicho "solar" que se apellidaran Arinteros serían estimados como "Presenteros", y en consecuencia, gozando de todos los bebeficios inherentes a tal dignidad social.

-Que a los mencionados "Presenteros", el Concejo en determinadas fiestas (aniversario de la batalla de Toro y otros días señalados) les invitaría a ricos y apetitosos llantares.

-Que todos los pertenecientes al "Solar de Hijosdalgos" que se ausentasen del lugar para vivir en otra localidad seguirian disfrutando de los beneficios antes anunciados.

-Que ninguna persona ajena al lugar podría morar en Arinteros, si por su condición social o malas costumbres pudiera dañar el buen nombre de dicha localidad.

A la finalizacion de la contienda se pierden los pasos de la heroína, suponíendose que años después se casaría con algún noble asturiano o leonés, aunque hay otras versiones más pesimistas y sangrientas que no concuerdan con la rectitud de los Reyes Católicos según las cuales arrepentidos de las mercedes concedidas a Doña Juana de Arinteros tras la batalla de Toro, envíaron un destacamento en su busqueda para recuperar esos documentos, y como quiera que la heroína se opuso a entregarlos, fue asesinada en la localidad de La Cándana a veinte km. de Valdelugueros.

Más historia que leyenda, los escudos están ahí y existen documentos que acreditan su existencia, así como un retrato suyo en el Museo del Ejercito de Madrid.

Las leyendas del escudo heráldico de la Dama de Arinteros.

"Si queréis saber quien es este valiente guerrero,
quitad las armas, veréis ser la Dama de Arinteros."

"Conoced los de Arinteros
vuestra Dama tan hermosa,
pues que como caballero
fue con su Rey valerosa."


La Dama de Arinteros

viernes, 11 de marzo de 2011

Las Legiones Malditas


Estoy metido de lleno en la lectura de las Legiones Malditas, el segundo libro de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre la vida del general romano Publio Cornelio Escipión "El Africano", y me pasa con esta novela lo mismo que me ocurrió en su día con la trilogía de Alejandro Magno de Manfredi, y es que dejando al margen la ficción y centrándonos en la historia, lo vivido por aquellos hombres fue impresionante. Con diecisiete años estaba luchando contra los ejercitos de Aníbal en la Batalla de Tesino, con veinte estaba en la histórica batalla de Canae donde las legiones romanas fueron estrepitosamente derrotadas por Aníbal Barca a pesar de que los romanos triplicaban en número a los cartagineses (se estima que murieron entre 60.000 y 70.00o romanos en esa batalla), y con veinticinco, de general en Hispania, enfrentándose, con éxito, contra los mismos ejércitos cartagineses contra los que perecieron su padre y su tío. Después de conquistar Hispania, llevó la guerra a África donde derrotó definitivamente a los cartagineses y se ganó su apodo.

De Aníbal quedaba el recuerdo de los libros de historia de un general cartaginés que cruzó, en invierno, con sus elefantes los Pirineos y los Alpes, y se lanzó a la conquista de Roma, pero salvo entrar en la ciudad, poco les quedó a los romanos por defender de aquel general que estuvo librando batallas en sus puertas durante dieciocho años.

Hay vidas que son únicas, ningún otro las viviría ni en un millón de años.

jueves, 21 de octubre de 2010

Mesnada

Reconozco que últimamente ando bastante perezoso con la lectura, pese a todo, y a llevarlo a tirones he acabado estos días de leer Mesnada, de R. Ibáñez, que aunque se presenta como una novela sobre la batalla de las Navas de Tolosa, es en realidad una novela con mucha ficción en la que personajes inventados se mezclan con los reales en una serie de historias que parten de la batalla o desastre de Alarcos, en 1195, que finalizó con la derrota de las tropas cristianas comandadas por el rey Alfonso VIII de Castilla, y que convergen al final del libro, en la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. En la novela te encontrarás con la dureza de la vida, tan ligada a la muerte, la falta de escrúpulos de los pobres, la brutalidad de los ricos, y la fidelidad a los hechos históricos, como el asalto a la judería de Toledo por parte de los cruzados extranjeros o como superaron los cristianos a las tropas musulmanas que aguardaban su paso por los valles de Sierra Morena, guiados por el Puerto o paso del Rey por un pastor, como en su día hiciera Efialtes ayudando a Jerjes a superar el desfiladero de las Termópilas.


Videos tu.tv


Este es el segundo pase de este interesante documental que ya colgué en su día cuando comenté algo sobre la importantísima batalla de las Navas, en aquella ocasión fue con motivo de la lectura de otro libro que os vuelvo a recomendar porque me gustó mucho, El Sanador de Caballos, de Gonzalo Giner.

lunes, 16 de agosto de 2010

Espartaco


No creo que haya alguien que no haya visto al menos una vez Espartaco, la película de Stanley Kubrick. Sí, esa en la que Kirk Douglas, el del hoyuelo en la barbilla, se enfrenta en la arena del circo como corajudo gladiador sin pensar en otra cosa que no sea librarse de las cadenas y volver a ser libre, para lo cual organiza una revuelta que a poco más supone el fin del Imperio Romano.

Viene a cuento la historia de Espartaco porque estoy siguiendo la primera entrega de las aventuras del gladiador en la serie que emite Canal Plus, los jueves, "Espartaco. Sangre y arena". No sé si alguno la seguís y que os parece, pero a mi me gusta, para algunos será un poco gore, para otros incluso pornográfica y para otros las dos cosas, pero a mi me gusta su estética. Voy a dejarlo ahí, los seguidores de ambos sexos (alguno habrá) tienen sobrados motivos para no se la perder. Mucha carne, poca ropa y mucho instinto primario, aderezado con imágenes oníricas y mucho retoque gráfico.

Pero la serie lo mismo que la película están basadas en la historía y, ¿Qué cuenta la historia? Pues la historia cuenta que Espartaco fue un guerrero tracio* desertor de las auxilia** que fue condenado a trabajar en las minas de yeso y gracias a su fuerza física, comprado por un lanista (preparador de gladiadores) de Capua, llamado Léntulo Batiato.

La historia de Espartaco continúa en la escuela de gladiadores de Capua de dónde escapó con otros 74 compañeros haciéndose fuerte en el monte Vesubio. Así, sumando a su causa miles de esclavos dispuestos a luchar por su libertad y derrotando una tras otra a cuantas legiones romanas se enviaban para aplacar la revuelta pasaron casi dos años en los que sólo la disensiones internas y las escisiones de su ejercito permitieron a los romanos ganar la III Guerra Servil.

*La región de Tracia está situada al norte del mar Egeo y comprende parte del norte de Grecia, parte de Bulgaria y la Turquía européa. Se cree que Espartaco era originario de la ciudad búlgara de Sandanski.

**Las auxilia eran tropas auxiliares del ejército romano compuestas por soldados que no eran ciudadanos romanos y cuyo principal cometido era el apoyo a las legiones romanas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Las Navas de Tolosa


El libro que os recomendaba la pasada semana, "El Sanador de Caballos", acaba con la victoria de las tropas cristianas sobre el ejercito musulmán en la batalla de las Navas de Tolosa (16-julio-1912), decisiva en la Reconquista. Había sido planteada como una Cruzada y así, con la bendición del Papa Inocencio III, el Rey Alfonso VIII de Castilla junto con los reyes Sancho el Fuerte de Navarra y Pedro II de Aragón consiguió vengar la derrota sufrida en Alarcos en 1195 que había puesto a los musulmanes a las puertas de Toledo.
Hace años Isidoro Cortina, que nos impartía clases de derecho penal y procesal, dejaba volar sus amplios conocimientos en materia histórica para contarnos batallas como la de Covadonga o la citada de las Navas. Lo hacía como si las hubiese vivido y narraba con auténtico entusiasmo como el gigantesco Sancho el Fuerte entraba junto a sus doscientos caballeros en la empalizada de Miramamolín. Imitando al Rey navarro, D. Isidoro blandía desde su enorme e imaginario caballo su no menos imaginaria espada sobre los temibles Imesebelen que el Califa tenía encadenados o enterrados hasta las rodillas alrededor de la empalizada. En aquel entonces no podíamos aguantar las risas pero algo quedó de todo aquello.


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miércoles, 22 de abril de 2009

Jenofonte



Me ocupaba estos días la lectura del libro de Massimo Manfredi “El Ejército Perdido”, narra la historia de Jenofonte, militar e historiador griego, discípulo de Sócrates que se enroló como mercenario en el ejército que El Príncipe Ciro, el joven, formó con la intención de derrocar a su hermano el Gran Rey Artajerjes. Tras perder la vida Ciro en una de las batallas, diez mil mercenarios griegos en su mayoría espartanos iniciaron el retorno a Grecia desde el interior de Asia. Una vuelta repleta de peligros llevada a cabo por territorios hostiles que dio lugar a la Leyenda de los Diez Mil.

Los libros de Manfredi son siempre una buena forma de acercarse a la historia de manera entretenida, son libros de esos que no puedes dejar a medias. Os ahorraré el pensar que leer estas vacaciones recomendándovos cualquiera de los que han caído en mis manos “La última legión”,” El Tirano”,”El Imperio de los Dragones” o la trilogía sobre la vida de Alejandro Magno “Alexandros”. Buena lectura.

domingo, 12 de abril de 2009

Hernán Cortés y la madre patria




Recuerdo una conversación mantenida hace unos años con Ángel con quien coincidía mucho en el gimnasio del Grupo Covadonga dándole al hierro.
Había iniciado éste una serie de viajes por el mundo que le habían llevado a recorrer diversos países al otro lado del charco y refiriéndome algunas anécdotas de su periplo me quedó grabada una que le ocurrió en Méjico.
Contaba que estando sentado en un restaurante la camarera se dirigió a él en ingles (Ángel, persona entrada en años, albino y de ojos azules no responde físicamente a lo que se espera de un español) y él la corrigió diciéndole que hablaban el mismo idioma. Poco después un padre de familia, que sí respondía al estereotipo de macho mejicano, engallado y con bigotes, que se encontraba en una mesa contigua le preguntó con cierto tono hostil: ¿Así qué es Vd. de la madre patria?
Ángel me decía que en ese momento se puso en guardia porque en Méjico llevan guardado muy adentro las atrocidades del conquistador Hernán Cortés.
Viene esto a colación del capítulo dedicado al susodicho en el libro con el que relleno algunos ratos muertos y que recoge setenta de los grandes viajes de la historia.
Es curioso ver como los tiempos y la historia tratan los distintos hechos ocurridos en el mundo.
El gran conquistador Hernán Cortes no se libraría hoy de ser un genocida que acabó con toda la civilización azteca en el plazo de dos años, al igual que hizo su primo Pizarro, pocos años después, con el Imperio Inca. Miles y miles de muertos bajo el acero de sus espadas y toneladas de oro expoliadas en nombre de España y bajo la Cruz de Santiago.
Como cualquier otro imperio España levantó el suyo a sangre y fuego, no es para sentirse orgullosos.

Otras cosas

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