viernes, 19 de marzo de 2010

Cositas del noble arte


Algunos amigos, grandes aficionados al boxeo, me hablan maravillas de Manny "Pacman" Pacquiao un filipino que es una máquina de dar puñetazos y que debe tener además piel de cocodrilo, algo muy importante en el boxeo. Pacquiao campeón del peso welter y actualmente el mejor boxeador de todas las categorías congregó el otro día a más de 50.000 almas en el estadio de los Dallas Mavericks, casi nada. Los que sois aficionados sabréis bien lo que significa tener un rostro de hierro como el que tenía el mexicano Julio Cesar Chavez. De Chavez siempre me viene a la memoria la pelea con Meldrick Taylor que ganó sobre la campana después de ir perdiendo a los puntos casi toda la pelea. El rostro de Chavez aguantó todo pero el de Meldrick era al final todo un poema y con los ojos totalmente cerrados no veía llegar las manos. El árbitro que si no recuerdo mal era Richard Steel paró la pelea cuando quedaba menos tiempo de asalto que de la cuenta de protección, pero en aquellas circunstancias un golpe de más podría haber sido fatal. Hace unos años vi un documental sobre aquella pelea y me dió mucha pena del estado de Taylor, aquella pelea lo dejó sonado, él que era veloz en la acción, la palabra y el pensamiento se había convertido en una persona sin velocidad y con un hablar espeso y tartamudeante.
Eso por desgracia es lo que tiene el boxeo. Hace unos meses vi Gentleman Jim, película en la que el gran golfo, Errol Flynn encarna la figura de James Corbett, que fue campeón de los pesos pesados en 1892 al derrotar al que era entonces el gran campeón James L. Sullivan. Si lo malo de las películas de boxeo es que los actores no suelen ser duchos en el noble arte, no es el caso de esta gracias a los conocimientos de Errol que incluso tuvo la oportunidad, desaprovechada, de representar a su país, en esa disciplina, en la olimpiada de 1928. Si cae en vuestras manos no dejeis pasar una tarde de palomitas.

jueves, 18 de marzo de 2010

El tulipán




No sé que quiso ver, no sé por qué quiso asomarse antes, no sé por qué quiso distinguirse de los demás y destacarse, pero a la vista está que es un tulipán curioso y altivo, y no le gusta pasar desapercibido. No quiere que le comparen con los demás, es rebelde y altanero y le replica al jardinero, ante los niños le gustaría sacar el genio y volverse el tulipán negro. Le voy a dedicar este allegro.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Domingo perfecto



Fue un mal día el domingo, tan malo como aquel en que anunciaron la ciclogénesis, la tormenta perfecta, y una pena que en Pelayo esperaran inútilmente dos bicicletas por otras compañeras sobre un suelo mojado y bajo un sol que prometía lo que al final cumplió, regalar una mañana estupenda. La foto de la desembocadura del río España que está hecha desde el puente porque sería demasiado pretencioso poder caminar sobre las aguas, se la dedico a aquellos que se quedaron en la cama temerosos de que el cielo les cayera encima.


martes, 16 de marzo de 2010

Hay personas que siempre son viejas


Seguro que has tenido alguna vez esa sensación, la de ir sintiendo el paso de los años y ver gente que siempre es vieja, como los abuelos que siempre son viejos. Esa percepción la adquieres cuando eres pequeño y eres incapaz de calcular la edad de las personas porque ignoras como les afecta el paso del tiempo. Es difícil saber cuantas arrugas se suman por año y añadir variantes como las experiencias personales y el trabajo duro que curte el rostro, amén de pintas de vino y otros excesos. Normal que a los niños les cueste calcular la edad de los mayores.
El viernes pasado murió alguien que para mí siempre había sido viejo, José Manuel del Valle. José Manuel era el párroco de Caldones y tenía la friolera de noventa y seis años, que a mi me parece una cifra inalcanzable, yo le conocí de niño porque además de llevar la parroquia de Caldones atendía también la de Lavandera, siempre de un lado para otro conduciendo su seiscientos blanco, de él recibí la comunión hace ya unos cuantos años al pie del milenario roble y con la vista de los montes en el horizonte, cosa que no puede decir cualquiera. A la memoria me viene el día en que por pasar por el lugar equivocado en el momento menos indicado, esto es, por delante de la sacristía poco antes del comienzo de la misa me echó el guante y poniéndome una saya de monaguillo me tuvo de vergonzoso ayudante una mañana. En fin, anécdotas, crónicas de un pueblo, recuerdos...

A finales de un mes de marzo pero de un lejano 1959 José Manuel oficiaba el funeral por uno de los suyos, otro párroco muy querido, el cura de Vega, Alejandro Canal. Alejandro era hermano de mi bisabuela lo que me permite presentaros como curiosidad una serie de fotos de aquel día que forman parte de mi modesto archivo. El que vive mucho ve los árboles crecer.

lunes, 15 de marzo de 2010

Esto no es normal

Lo normal en estas latitudes es que cuando uno coge la bicicleta y sale al campo se encuentre con fauna autóctona. Esto es, vacas pastando, ovejas y corderitos que se abren a tu paso y caballos que te observan curiosos desde sus atalayas.


Lo que ya no es tan normal es lo que nos deparó ayer incorporar una variante a una de nuestras rutas habituales. Por un lado y hasta aquí lo normal, es que los caminos cuando dejas de transitarlos unos años se vuelven nuevos y no hay nada más bonito que redescubrirlos y lo anormal, la curiosidad del día, fue pasar por delante de una casa y descubrir un par de avestruces y gozar de la amabilidad y sencillez de la gente que vive en las aldeas y te insiste y te abre las puertas para hacer fotos como estas.

Encima de la una bicicleta o encima de un avestruz somos como siempre, como niños.

viernes, 12 de marzo de 2010

Bólidos

Estaba pensando que hoy empiezan a correr de verdad los bólidos de formula 1 y que al fin Fernando Alonso podrá demostrar de lo que es capaz, no en vano si consiguió ganar dos títulos del mundo con un Renault que no hará con un Ferrari, cuando me vino a la cabeza el recuerdo televisivo de mi primer bólido. Era el que llevaba a la función a la Pantera Rosa y al entrañable inspector Clouseau. Cualquier parecido de los dibujos de ahora con los de antes es pura coincidencia y ahí salimos ganando.




jueves, 11 de marzo de 2010

Destino cruel

Hace tiempo que se me metió en la cabeza que cualquier día puede ser un mal día, y cuando ocurren accidentes como el de esta semana, en que una furgoneta invadió la acera y mató a dos personas, el pensamiento vuelve para recordarme mis obsesiones. Es verdad, muchas veces pienso que la muerte es tan imprevisible y viene de forma tan absurda que es más fácil que te toque en el hombro la fatalidad, que lo haga la lotería. Por eso hay manías que desarrollo casi inconscientemente. Cuando estoy esperando en la acera a que cambie el semáforo me retiro unos metros y busco algún elemento que pueda de hacer de barrera, como un árbol o una farola; me alejo de los bordillos porque los coches pasan muy cerca y evito pasar por debajo de los salientes de los edificios porque también sé que las caídas de cascotes están a la orden del día, y mi empeño en minimizar riesgos se traduce con respecto a mi vehículo en una cierta amaxofobia - miedo a conducir- , que me lleva a evitar viajar en lo posible. Con ese panorama me he puesto en la piel del conductor que sale de casa y en un día como otro día, apuró un semáforo, o cambió de carril sin mirar, o sin ver, por el ángulo muerto y originó un accidente que ninguno de los implicados olvidará nunca. Todos salieron de casa como personas normales pero unos no volvieron y otros lo hicieron llevando en la conciencia ser unos homicidas. Hay días que es mejor no salir de casa.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La Atalaya









Las ciudades están cambiando continuamente, se modernizan, se vuelven más prácticas y también más atractivas a los ojos pero mientras que unos sólo pueden valorar mejoras, los que tenemos unos años podemos valorar la transformación de lugares que hace años eran intransitables. La serie de fotografías de ayer del Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida, escultura inaugurada el 9 de junio de 1990, me sirven de prólogo a estas otras realizadas en el Cerro hace unos días y que ilustran el cambio de un lugar muy distinto al que conocí de niño. Aunque parezca que uno tiene noventa años cuando recuerda aquellos tiempos, en realidad no ha pasado tanto de las garitas de los militares, la valla que rodeaba el perímetro del acuartelamiento, el pequeño circuito de motocross, que había donde está ahora la pista polideportiva y la de skate, y las mujeres vareando, en primavera, los colchones de lana. A principios de los 80 la zona se recuperó para la ciudad y mientras duró la urbanización quedó un campo de juego enorme con casamatas y bunkers que a falta de otros equipamientos fueron un buen lugar de esparcimiento, claro que sin el barco pirata. Rememorando con Fermín aquellos tiempos, recordábamos como se bajaba por la cuesta de Ojeda, hoy Subida al Cerro, en patinetes hechos con rodamientos y cajas de pescado, y los más afortunados con los famosos monopatines Sancheski de tabla de madera, y lo felices que éramos corriendo arriba y abajo con garbanceros, gomeros y aquellas escopetas de pinzas de fabricación artesanal. Echando la vista atrás resultamos bastante silvestres, otros tiempos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Hay que cumplir





Y si no se puede por las mañanas buenas serán las tardes. Al abrigo del viento y por caminos ciclables al cien por cien en los que siempre descubres algo, pude descubrir los extraños frutos de algunos árboles y como las imágenes del ganado pastando me recordaban la Conquista del Oeste.

Otras cosas

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