
Afortunadamente no hay que irse muy lejos para disfrutar de un tranquilo y agradable paseo en la naturaleza. Lo demás es redescubrir lo conocido, es ver lo que normalmente no ves, es apreciar los detalles, lo que ignoras cuando pasas a otra velocidad. Veo el óxido de las alambradas, me paro con perros que salen a mi encuentro moviendo la cola -son los mismos que otros días me ladran-, veo sus casas y las arrugas de sus dueños. Descubro otros caminos, las formas de las piedras, me siento a comer una manzana, el sol baja... me gusta ir al paso.



