viernes, 2 de octubre de 2015

Carcaboso - Fuenterroble de Salvatierra

Esta etapa tenía de especial que era el día que pasaríamos bajo el Arco de Cáparra, el arco romano cuya imagen es utilizada como símbolo de la Vía de la Plata. Mi compañero además volvería a encontrarse diez años después con el carismático Padre Blas en el Albergue de Fuenterroble.

En lo demás seguimos fieles a nuestro planteamiento de madrugar y avanzar lo máximo posible en las primeras horas del día. Dejamos Carcaboso con buen ánimo y el corte de pelo de Jose que abandonaba el lado salvaje.

A los pocos kilómetros de empezar ya estábamos atravesando este precioso terreno entre encinares y hierba seca.









Y así de bonito y con ese sol que se iba levantando a toda marcha llegamos a las ruinas de la ciudad romana de Cáparra pasando bajo su arco cuadrifronte.





Un momento que me hizo especial ilusión.




Dejando atrás Cáparra seguimos durante unos kilómetros por buena senda, vadeamos algunos arroyos con poca agua que no fueron obstáculo y más adelante continuamos por carretera hasta Aldeanueva del Camino, allí hicimos el primer alto oficial de la jornada. Repasando las notas resultan unos 40 km desde Carcaboso hasta Aldeanueva, aún nos quedarían 45 ese día hasta Fuenterroble que se hicieron duros por el calor axfisiante.


Fuente en la subida de Béjar.

Seguimos por carretera atravesando Baños de Montemayor y acometiendo la subida del Puerto de Béjar. Después de coronar abandonamos la carretera por la izquierda y pocos metros después nos vemos obligados a reparar un pinchazo en mi rueda trasera. Fue la única avería en los casi mil kilómetros que nos resultaron al final, dos mil si sumamos los de mi compañero, así que no se puede pedir más.

El tramo hasta Calzada de Béjar resultó bastante pesado, mucho calor, mucho sube-baja, terreno arenoso y pedregoso... y los kilómetros que empezaban a pesar.

En Calzada de Béjar la hospitalera del Albergue abrió los brazos al vernos y saber que íbamos hasta Fuenterroble de Salvatierra, un peregrino alemán había dejado allí olvidada su tarjeta de identidad y en toda la mañana no había pasado nadie mas que nosotros. Nos encargamos de llevársela para alivio del muchacho que ya nos estaba esperando cuando aparecimos.

Tras un alto en el pueblo para hidratar seguimos camino por una senda ya llana hasta lo que sería la larga subida por carretera hasta Fuenterroble de Salvatierra donde llegamos a tiempo de un buen banquete.






Jose a la puerta del Albergue-Casa Parroquial-Hogar de Acogida y todo lo que se quiera añadir de la especial residencia del Padre Blas en Fuenterroble de Salvatierra, un lugar muy particular y lleno de vida en el más amplio sentido de la palabra donde se recordaron viejas historias y se escucharon muchas nuevas.

85 km. en otro día de muchísimo calor. La bonita Extremadura quedaba atrás.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Casar de Cáceres - Carcaboso

Nuestros nuevos compañeros de viaje, Gonzalo y Fede, resultaron una magnífica compañía, con ellos pasamos la tarde en Casar y buena parte de la ruta del día siguiente. 

Gonzalo resultó además un guía excelente, conocedor de la ruta y nos dio explicaciones precisas.

A las seis y media dejamos el albergue de Casar de Cáceres y aún de noche damos las primeras pedaladas.


Todavía no había salido el sol pero ya se anunciaba el espectáculo.


Y Jose capturaba con su cámara lo que yo capturaba con la mía.


Que era una sucesión de imágenes parecidas a ésta.


Poco después nos encontramos a la izquierda, al pie del camino con este depósito de miliarios, se ve que los romanos también tenían su MOPU y su red de mantenimiento y señalización de sus calzadas.



Un disfrute total rodar a esas horas por esas pistas.


Alguna cancela y a la izquierda uno de los hitos de granito con los que la Junta de Extremadura señaliza el camino. Los hay de tres tipos, con placa amarilla: camino transitable; con placa verde: calzada romana y como el de la foto con placa amarilla y verde cuando los dos coinciden. El cubo colocado en la dirección a seguir tiene un grabado en la parte de arriba con el símbolo de la Vía de la Plata, el Arco de Cáparra atravesado por un camino en amarillo.





Desde el camino y con zoom el puente del AVE que se levanta sobre el río Almonte, tras unos kilómetros por carretera veríamos su gemelo sobre el Tajo en la confluencia de ambos con el embalse de Alcántara. Una obra de ingeniería realmente espectacular.


La salida del asfalto y la vuelta al camino en subida hacia Cerro Garrote.


Donde estaba este rebaño de asustadizas ovejas.


 La parte de arriba era una pequeña meseta antes de iniciar el descenso hacia Cañaveral.




Antes el camino atravesaba entre una ganadería de vacas astifinas de color negro zaíno de las que causan impresión.


Una parada en una de las escasas fuentes que se encontraban en el camino. Cañaveral quedaba atrás.


La dura subida al Puerto de los Castaños obligó a todos a echar pie a tierra.


En Grimaldo nos despedimos de la compañía, había que sumar kilómetros.






Éstas últimas fotos son del tramo entre Grimaldo y Riolobos, después seguiríamos por carretera hasta Galisteo y Carcaboso apurando el ritmo entre maizales y plantaciones de tabaco y mucho calor.

El albergue de Carcaboso estaba cerrado y nos alojamos en el Hostal Ciudad de Cáparra donde estuvimos muy a gusto, disfrutamos del lujo de tener aire acondicionado y la amabilidad de sus clientes dio para una simpática anécdota.



77 km. en otra calurosísima etapa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Mérida - Casar de Cáceres


Cuarto día de ruta, la misma rutina. A las siete menos veinte de la mañana dejábamos el Albergue de Mérida y salíamos en busca del carril bici que nos llevaría hasta el Embalse de Proserpina.


La dirección de salida nos hacia pasar por delante del acueducto. ¡Que maravilla!


Sin mayor problema conseguimos dar con el carril-bici que nos acercaría al Embalse Romano de Proserpina*, a esa hora nos regaló un amanecer increíble que por muy bonito que luzca en las fotos quedan lejos de hacerle justicia. Regalos de la naturaleza.




Dejamos atrás el embalse y poco después un desvío a la izquierda nos adentró en un camino muy divertido con trampas de arena incluidas entre alcornoques y jaras.


Pasamos por Aljucén sin detenernos y tras unos kilómetros dimos alcance a Ana, ya nos empezaba a preocupar esta chica, sabíamos que madrugaba más que nosotros pero para recuperar ese tiempo tuvimos que hacer una verdadera contrarreloj. 

Paramos a sellar nuestras credenciales en el albergue de Alcuescar e hicimos un pequeño alto para desayunar, algo en lo que no nos estábamos prodigando mucho. Ya en ruta nos fuimos encontrando con algunos miliarios, columnas cilíndricas que los romanos colocaban a modo de puntos kilométricos a cada milla romana, unos 1480 m.


Con Ana en el conocido como miliario del cartero, llamado así por tener una oquedad en la parte posterior donde el cartero dejaba la correspondencia del cortijo de Santiago de Bencáliz.




Llegando a Valdesalor.


Jose y Ana delante del albergue de Valdesalor. En el pueblo hicimos una pequeña parada para refrescar y seguimos ruta.


La salida de Valdesalor tuvo algo distinto, una subida. Parece mentira que se echen de menos.


Con Cáceres ya a la vista.


En Cáceres nos despedimos de Ana, ese era su destino; Sevilla - Cáceres para visitar a la familia, una pena que nos dejara porque nos hubiese encantado seguir en compañía de esa sonrisa.


En la Plaza Mayor de Cáceres desde donde seguiríamos hasta Casar con nuevos compañeros de viaje. Gonzalo y Fede con quienes habíamos coincidido brevemente en Valdesalor.

Casar de Cáceres era un horno cuando llegamos pero cuando salimos de comer no funcionaban ni los termómetros.

90 km en un día inolvidable. 

*Proserpina es una antigua diosa romana equivalente a la diosa griega Perséfone. Era hija de Ceres y Júpiter y fue raptada por Plutón para casarse con ella y reinar en el Hades, el Inframundo. Si tenéis curiosidad buscar la escultura del Rapto de Proserpina de Bernini porque es espectacular.

Otras cosas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...