sábado, 31 de diciembre de 2011

El Temor de un Hombre Sabio



"El temor de un hombre sabio" es la segunda novela de la trilogía de Patrick Rothfuss que se inició con "El nombre del viento". Hacía más de año y medio que había leído la primera entrega y cuando lo hice desconocía que la historia continuaba, entonces me dió pena llegar al final. Ahora habrá que esperar otro tanto para saber como acaba la biografía que Kvothe va narrando a Cronista.

Retirado en la posada Roca de Guía, Kvothe, le va contando la verdadera historia de su legendaria vida: la muerte de sus padres, sus primeros contactos con la magia, sus estudios en la Universidad, sus aventuras... todo siempre acompañado de su inseparable laúd.

Tengo que reconocer que me costó un poco al principio coger el ritmo, pero ahora que lo he terminado sigo con ganas de más. De todas formas el libro es lento, aunque se lee bien hay capítulos que lo hacen demasiado largos. Mil doscientas páginas pueden ser pocas o pueden ser muchas pero yo a éste le hubiera ahorrado trescientas y hubiera quedado un libro redondo.



Con presentaciones así no me digáis que no apetece salir corriendo a comprarlo.

Feliz lectura

miércoles, 28 de diciembre de 2011

I Semana Mágica. Gijón.


El sentido de la vista es muy especial, confíamos en él más que en ningún otro, es por eso que acuñamos frases como: "ver para creer" o "una imagen vale más que mil palabras", pero ¿qué pasa cuando nuestros ojos nos mienten?

Cuando nos mienten es que ha aparecido la mágia, la que hace posible lo imposible, la que engaña a nuestros ojos, la que los hace lentos frente a las manos rápidas.

Durante esta semana próxima algunos magos de los mejores del mundo pasarán por Gijón, habrá galas y espectáculos callejeros que si tienes la oportunidad de ver no debes dejar pasar.

Toda la información sobre el evento la encontrarás en la página "El Ilusionista".

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un alma atrapada



"Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron."

Repaso los versos de Becquer mientras una mano tibia cierra mis párpados con elegancia de prestidigitador. Ahora todo está oscuro... me siento flotar. Vaivenes. ¿Será Caronte que me lleva en su lancha a través del Hades? Los sonidos llegan atenuados: gemidos, lamentos, conversaciones... lágrimas.

Hurgan en mi interior. No es un cosquilleo, no es nada, pero noto como extraen partes de mi cuerpo. Pueden quedarse con todo, ya no lo necesito. Si pudiera llevarme las manos a los ojos notaría el vano de las cuencas vacías. Al menos ellos podrán seguir llorando. Pasa el tiempo. Me arrastran. Quietud inquietante. Ya no siento ni oigo nada. No hace falta que me haga preguntas, yo sé como he llegado hasta aquí.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

En la variedad está el gusto

Las imágenes son sólo una disculpa para que escuches la canción.












The road's my middle name- Bonnie Raitt

La canción sólo está para acompañar las imágenes.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Una semana atípica

Hay mucha gente que no sabe que hacer con su tiempo, reconozco que los miro como bichos raros, aunque en eso estamos empatados, ellos me miran de la misma manera. Me encuentro con los que no saben vivir sin trabajar y se mueren a los pocos días de jubilarse, o entran en declive irreversible, y los que disponiendo de todo el tiempo libre no encuentran mejor manera de desperdiciarlo que pasarse la vida sin hacer nada, literalmente NADA. Esta semana que se fue, dejó por el medio tantos festivos que los puentes se hicieron acueductos, pero tuve la fortuna de ir aprovechando los días y como si saltara de oca en oca ir haciendo lo que más me gusta. Desde el domingo anterior, en que salí en bici con mis compañeros del btt Repechín, paré lo justo. Volví a coger la bicicleta el martes, día de la Constitución, y el jueves, día de la Inmaculada, y hasta aproveché el viernes para darme una buena vuelta caminando por eso que yo llamo paraísos cercanos.

La trilogía bicicletera de esos días me llevó un día al oeste, otro al este y el último al sur, y no me llevó al norte porque está el mar Cantábrico, pero como ya está documentada y comentada en el blog Repechín daré cuenta de la caminata del viernes.

El mejor guía que uno puede tener es el que mejor conoce lo que tiene alrededor de su casa. Tal es el caso de mi amigo Rubén, que me invitó a acercarme a la suya, sita en el pequeño pueblo de Ordiales, concejo de Siero. Así pues, Rubén, José Ramón y un servidor, nos pusimos en marcha para hacer una bonita circular por la zona de Siero y Sariego.

A lo largo del día fuimos enlazando tramos de distintos senderos de pequeño recorrido, el PR AS-161, el PR AS-160 y el PR AS 216, fueron recorridos parcialmente.

Empezamos caminando en dirección al Picu Fario, asomándonos a la Collada y a todo el valle de Baldornón, para después de coronar bajar hacia Peña Careses.

La vista de LaCollada y al fondo, al fondo, Gijón.
El valle de Sariego desde el Gavio

Después de bajar del Pico Fario y remontar a Peña Careses se nos aparecía esta preciosa vista. El siguiente objetivo era la elevación que teníamos en frente a nuestra derecha, el Picu Castiello de La Braña. Al que llegamos atravesando muchos caminos mullidos y alfombrados.



El tunel de Careses, de la línea de ferrocarril que nunca se finalizó entre Lieres y el puerto del Musel. El muro de hormigón oculta la canalización que lleva el agua a Gijón desde Caleao.



El precioso bosque de castaños del Rebollar

Y una vista atrás hacia Peña Careses



José Ramón estuvo presto para inmortalizar esta musaraña

Vista desde la subida al Picu Castiello, al pie el pueblo de La Braña

Al norte, Peña Careses y detrás, el Fario, por donde habíamos empezado.

La ermita de la Bienvenida, en pleno PR AS-160. Senda Vega de Poja- Picu Castiello.

Un buen castaño

Y el retorno por algunos tramos como este perteneciente al PR AS-216, el Camín de Careses.
Unos buenos 25 km.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Un momento de paz que estoy seguro, sabrás apreciar.


Las imágenes, regalo de mi modesta Lumix, son las mismas que contemblaba sentado en un banco del paseo, las proyecciones ponían color a la fachada de la pequeña Notre Dame. Mientras, un virtuoso músico ambulante se empeñaba, acariciando su violín, en que el instante tuviera esa magia que lo hacía irrepetible.






viernes, 2 de diciembre de 2011

Un poco de música para un día lluvioso

Hay que ponerle una canción al día, al anciano que camina encogido enmascarado tras su bufanda, al que se frota las manos, al que corre en busca de abrigo, al que pisa los charcos, hoy sin reflejos, al perro que anda sin tocar el suelo, a los de los paraguas negros.

Hoy no hay sol, sólo nubes que descargan benditas saetas contra las que no hay escudo que valga, alguna siempre penetra. ¡Oh! ¿qué veo? se ha abierto un claro, se ve azul al fondo, y un resplandor...

Estoy escuchando a Dylan, lo compartiré contigo.

Don't think twice, it's all right

Buen fin de semana.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nudo Gordiano


¡Vaya nudo! Alejandro Magno seguramente se hubiese quedado sin conquistar el Oriente si su espada se hubiera encontrado con este nudo, un auténtico nudo gordiano.



Sobre el nudo gordiano.

Gordias, s. XIV a. C., rey de Frigia, actual Turquía y padre del rey Midas, era un campesino sin más bienes que un carro y una yunta de bueyes que fue proclamado rey al recaer sobre él las predicciones de los oráculos que vaticinaban que el rey de Frigía entraría en la ciudad sentado sobre un carro en el que estaría posado un cuervo. Gordias, en agradecimiento al pueblo que le hizo rey, ofreció el carro, cuya lanza estaba atada al yugo de forma inextricable, a Zeus. Con la cuerda apretada y las puntas escondidas en el interior del nudo los oráculos decían que quien desatara el nudo del conocido como carro del rey Midas dominaría Asía.

Alejandro Magno lo intentó, y ante la imposibilidad de desatarlo lo cortó con su espada y continuó avanzando imparable hacia el Oriente.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Pendones-Tiatordos

Aprovechando el benévolo otoño, el viernes, con Jesús y su perro Rony, me voy hasta Pendones para subir al Tiatordos. Mañana fresca, 3ºC, aunque eso siempre se soluciona en cuanto uno se pone en marcha. Tenía mucha gana de hacer esta cima por lo diferente que es, su forma semicircular y esa pared que parece cortada a pico.

Dejamos el coche en el estacionamiento que hay en el pueblo y saliendo por encima de él empezamos a caminar siguiendo desde arriba el curso del río Pendones. La ruta, tiene las indicaciones justas, pero tampoco tiene mucha pérdida, al menos no en un día tan claro y despejado como el que disfrutamos. La ruta se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-AS 65.


Saliendo de Pendones ya observábamos al fondo nuestro objetivo.

Para no perderse, en la primera bifurcación que se encuentra en cuanto se abandona el pueblo, justo cuando se acaba el asfalto, hay que seguir por la derecha y nada más pasar el puente tomar el desvío a la izquierda, al poco de iniciarse la subida por esa pista hay otra bifurcación en la que se toma el camino ascendente, el de la derecha, que lleva a las cabañas de Sen de La Vara, una totalmente arreglada y preciosa.

La bonita cabaña de Sen de la Vara.

Desde las cabañas el camino se suaviza hasta la entrada a la foz del Palombar.

A la entrada de la foz las marcas pintadas en la pared obligan a girar a la izquierda.

Se asciende entre piedras por un reguero que desemboca en la majada del Pláganu donde hay una fuente y unas cabañas derruidas, buen sitio para hacer una pequeña parada antes de proseguir.

La foz del Palombar es una auténtica canal.

En la majada del Pláganu hay una fuente, que apenas echaba agua y unas cabañas derruidas.

El sendero sigue por la derecha y siempre ascendente, un poco más adelante dejando el bosque a la derecha nos desviamos hacia la izquierda para seguir entre matojos y acebos hasta la majada del Tiatordos, una hermosa majada.

La majada y el Tiatordos.

Con el Tiatordos en frente seguimos hacia la izquierda buscando una inclinación más favorable de la ladera y nos echamos montaña arriba, de vez en cuando nos encontrábamos algunos jitos y alguna marca pero daba igual seguirlas o no, la cosa estaba clara, para arriba hasta el final. El día espectacular, con una visibilidad estupenda nos mostraba claramente la orografía de la región, somos como un papel arrugado, mires donde mires no hay más que montañas y valles, unas más grandes, otras más pequeñas, Asturias es montaña.


Llegas a la cresta y te encuentras con que falta la montaña por el otro lado ¡Vaya mordisco!

Abajo: Beleño. Arriba: Los Picos de Europa.

Las paredes del Tiatordos dan auténtico vértigo, vaya verticalidad, reconozco que me asomé lo justo.

Al fondo, abajo, se veía Beleño y por arriba, al este, los Picos de Europa, el Mirador de Ordiales, Peña Santa... y Peña Ubiña y Peña Rueda al oeste. Después de la comida nos echamos rapidamente hacia abajo por un sendero que no habíamos apreciado en la subida, muy difícil de ver si no se conoce y que nos facilitó mucho la bajada. Una pena no haberlo descubierto a la hora de subir, aunque a la hora de la verdad...

La foto de cumbre, unos bocadillos, y para abajo.


Esto fue lo más cerca que estuvo de mi el esquivo de Rony y porque le entró curiosidad por la cámara.

Por las hojasy el tiempo fresco sabemos que estamos en otoño, de otra manera, no.

Otras cosas

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