jueves, 9 de febrero de 2017

El Camino Primitivo II

La segunda etapa fue larga, 100 km. nos salieron entre Salas y el embalse de Grandas de Salime sumando algunos de más por una curiosa confusión.

El día empezó parecido al anterior, salimos de Salas con buena temperatura y un ligero "orbayu". Enfocamos el principio de la ruta por el sendero que sigue la orilla del río Nonaya y que poco después nos sacaría a la N-634 por la que continuaríamos durante unos cuantos kilómetros, primero para coronar la Espina y luego para evitar el seguro barrizal que nos íbamos a encontrar hasta Tineo.

En Tineo y sus empinadas rampas nos aprovisionamos para el camino y seguimos ruta.


Abandonando Salas



Primeras pedaladas y dejamos la vera del Nonaya para subir la Espina


Aprovisionando en Tineo. Estos sitios son la perdición



A la salida de Tineo, pasando por "El Mirador de Letizia", el rincón del último de Filipinas.

Cuando finalizamos esos kilómetros de ascenso con los que dejábamos atrás Tineo tuvimos la confusión del día al atravesar la AS-350 en la que nos guiamos por unas flechas amarillas que no tenían que ver con las que marcan el camino y que alguien había pintado para señalizar el itinerario de alguna prueba, seguramente de btt ¡Anda que no hay colores que hay que escoger el amarillo! Ese desvío nos llevó hasta Gera, habíamos descendido mucho cuando nos dimos cuenta del error y tocó dar un buen rodeo para recuperar el camino en Campiello. En Casa Herminia, donde recibimos un trato excelente, la propietaria nos dió todo lujo de detalles y recomendaciones, hicimos la parada para comer y continuamos hacia Pola de Allande.


El día fue abriendo a medida que avanzábamos y con el cielo azul entrábamos en Campiello



Coronando el Alto de Lavadoira antes de enfocar el rápido descenso a Pola de Allande


Pola de Allande era a priori el posible final de etapa pero llegamos con la antelación suficiente como para plantearnos seguir ruta y nos fuimos a por el Puerto del Palo.



Nos tomamos con tranquilidad el ascenso que hicimos con comodidad mientras escuchábamos los  sonidos de tormenta que nos esperaban al otro lado.


Llegar a coronar el Alto del Palo y ver como se metía la niebla fue todo uno, la visibilidad era prácticamente nula y la tormenta tardó poco en ponerse sobre nuestras cabezas..




Los colores eran todo un espectáculo entre la niebla que iba y venía empujada por el vendaval que se desencadenó ahí arriba, el sol que empezaba a disminuir y la lluvia que se nos echaba encima.

Por carretera hicimos el largo descenso hasta el embalse de Grandas de Salime en unas condiciones de locura, con un viento tremendo y bajo un diluvio brutal. Así llegamos a la localidad de Berducedo donde hicimos un pequeño alto para resguardarnos un poco y en cuanto amainó completamos la bajada.


Llegando al embalse


En el Hotel Las Grandas, al pie del embalse pernoctamos ese día junto a dos jovencísimas italianas con las que habíamos coincidido en Berducedo. El hotel tiene un par de habitaciones preparadas con literas para alojar peregrinos en unas condiciones realmente buenas. Así que después de una larga jornada en la que tuvimos tiempo de todo tipo y que acabamos como sopas pudimos disfrutar de una buena cena, buen descanso y hasta servicio de lavandería. La ropa de los dos días limpia y seca, eso da la vida. 

Del embalse de Grandas, un poco de historia que merece la pena conocer.

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