
Pues, está claro, coger la bicicleta e ir en busca de la felicidad. Yo soy tan feliz cuando salgo a rutear con mi bicicleta que muchas veces pienso en lo infelices que deben ser los que no lo hacen. Y ya sé que no es así, que el que no lo hace es porque no quiere, porque tiene otras aficiones, porque cada uno es feliz a su manera, etc, etc... pero aun sabiendo todo eso, como a mi me gustaría que todo el mundo fuese tan feliz como yo en el momento en que voy sobre la bicicleta, no puedo evitar pensar en lo que la gente se pierde. Basta un mínimo de forma física para sustituir el asfalto por un poco de gravilla y los semáforos por arboles, y disfrutar. Tenemos la campiña a un giro de pedal y eso no se puede despreciar. Ayer aproveché con Jose Ylqh, (ya no sé si quitar la publicidad, ya me contará) el antroxeru martes de carnaval para cargar pilas por el Alto La Madera, Huerces, Fano, más Fano y Lavandera y acabar saliendo al Puente del Piles por la senda fluvial. Como hay más gente que tiene claro que hacer los días festivos por allí andaban Rubi, Fermín y Javi Guardado con los deberes hechos. Se veía en la cara que ellos también eran felices.



