miércoles, 21 de octubre de 2009

Sesión continua

Recordaba con Fermín el otro día que cuando éramos niños en el Cerro de Santa Catalina había un pequeño circuito donde se celebraban competiciones de motocross y como también en aquella zona que quedaba fuera de la alambrada del recinto militar las mujeres acostumbraban a varear los desaparecidos colchones de lana. Cuando yo iba al colegio no veía ningún puerto deportivo, veía lanchas de pesca y chalanas varadas en la basa a la bajamar y pescadores revolviendo esa misma basa con la pala de dientes en busca de xorra para cebar sus anzuelos. En el muelle estaba la Rula, la fábrica de hielo, la vieja grúa y el edificio de la Cofradía de Pescadores. Recordando esas cosas parece que uno tiene ochenta años pero no, sólo tengo la mitad, no en vano mi generación se perdió las sesiones continuas, aquellas en las que los proyectores se tiraban tardes enteras pasando películas del oeste o de lo que cuadrase. Las taquillas del desaparecido cine Brisamar, estaban pegadas al portal de mi casa y aunque no era lo habitual a veces se escapaba alguna proyección de los pegatortazos Terence Hill y Bud Spencer y cosas por el estilo. Estoy seguro de que si hubiese habido sesión continua habría pasado allí muchas tardes. Como anécdota os puedo contar que al otro lado de la entrada del cine estuvo la famosa librería Paradiso, así que puedo decir sin temor a equivocarme que fui uno de sus primeros y a la vez más noveles clientes. Lástima que no conserve aquella colección de los clásicos de Julio Verne que simultaneaba la historia en comic y en novela para que uno pudiera leer la que más le gustase ¿Qué habrá sido de ella?

El titulo de este post no es casual, si lo es la introducción, y viene a cuento de las consecuencias de una mañana por el Gorfolí que dieron paso a una tarde de cine en blanco y negro que comenzó con “El ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica y que acabó con la historia de “El increíble hombre menguante”.

“El ladrón de bicicletas” considerada una de las mejores películas de la historia del cine nos sitúa en la Italia de la posguerra para mostrarnos la miseria, el paro, el hambre y el dilema en el que se ve envuelto el protagonista que ve como le roban la bicicleta que necesita para trabajar y la búsqueda de la misma acompañado de su entrañable hijo Bruno. Una emotiva película. Las imágenes de los protagonistas recorriendo los enormes rastrillos de bicicletas son espectaculares.

“El increíble hombre menguante” es un estupendo clásico de ciencia-ficción de serie B, en el que el protagonista se ve afectado por una nube radiactiva que le hace disminuir de tamaño hasta el punto de que su instinto de supervivencia le hace enfrentarse a uno de esos insectos de ocho patas al que no me enfrentaría ni yo mismo.

Estos clásicos y cualquier otra película que se os ocurra y que tenga unos años la encontrareis en mi página amiga descarga cine clásico.Registraros en el foro y hacer vuestras peticiones.

1 comentario:

  1. Hay muuchas cosas que echo de menos de aquellos tiempos,pero simpre hay alguien o algo que te lo devuelve a la memoria,como es en este caso.
    Un saludo

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